La guitarra

INFORMACIÓN GENERAL

La guitarra es un instrumento de cuerda pulsada, cuya historia ya hemos tratado en este enlace historia de la guitarra. La construcción y elaboración de los elementos de la guitarra se pueden consultar en este enlace luthería, pero a continuación nombraremos básicamente las partes de la guitarra y su funcionamiento básico.

Esquema de las partes de una guitarra
Esquema de las partes de una guitarra. Imagen de Lacuerda.net

La guitarra se compone de una caja de resonancia formada por la tapa armónica que es la parte superior de la guitarra, por el fondo que es la parte inferior y por los aros que son los laterales de la guitarra. Al rasgar o puntear las cuerdas, la caja de resonancia amplifica las vibraciones generadas por las cuerdas, las cuales sin esta amplificación serían prácticamente inaudibles.

En la tapa armónica encontramos un orificio denominado boca y en la parte interior de la tapa unas barras que cruzan de lado a lado denominadas barras armónicas. En la parte inferior también se colocan unas barras más delgadas que las barras armónicas, a modo de refuerzo, que se denomina abanico y cuya función principal es impedir que la tapa se deforme y que al vibrar la tapa de arriba a abajo pueda volver con fuerza a su posición inicial.

También podemos ver una extensión de la caja de resonancia que es el mástil de la guitarra, en cuyo final se encuentra la cabeza, con el clavijero y las clavijas que tensan las cuerdas. Las notas que producen las cuerdas dependen del grosor de cada cuerda, de la longitud de la misma (que alteramos a medida que pulsamos en un traste o en otro) y de la tensión que tenga la cuerda (que modificaremos mediante las clavijas del clavijero).

En la parte superior del mástil se encuentra el diapasón, que es una pieza, de ébano normalmente, de unos 5 o 6 milímetros de alto sobre el cual se encuentran los trastes. Los trastes se sitúan a una determinada distancia unos de otro. Al pulsar las cuerdas sobre cada traste esta se acorta y produce una nota u otra en función del traste en el que pisemos, a medida que avancemos en el traste más se acorta la cuerda y más aguda es la nota que proporciona.

Las notas que producen las cuerdas dependen del grosor de cada cuerda, de la longitud de la misma y de la tensión que tenga la cuerda.

Sobre la tapa armónica también encontramos el puente, una pieza rectangular sobre la que apoyan las cuerdas, en uno de sus extremos, y cuya función principal es trasmitir la energía de la cuerda a la tapa armónica y también, determinar (mediante los huesos o cejuelas del puente y de la cabeza) la longitud o tiro de la cuerda, que generalmente suele ser 65 cm.

A continuación analizaremos estos elementos un poco más en profundidad. Las maderas usadas en cada elemento, y sus peculiaridades, se pueden consultar más concretamente en este enlace maderas.

La tapa armónica es una de las piezas fundamentales a la hora de determinar cual será el sonido de la guitarra. El sonido dependerá, entre otros factores, del grosor que tenga la tapa, de las características sonoras del material del que esté construida y de la construcción interior de que disponga, es decir, de las barras armónicas y el abanico.

Otro factor que le da mucha importancia a la tapa, es el hecho de que sobre ella se encuentra el puente, que como ya dijimos anteriormente, es el encargado de trasmitir las vibraciones de la cuerda a la tapa y, por lo tanto, de hacer de “altavoz” y amplificarlas.

Por último, en relación a la tapa armónica, podríamos decir que su respuesta acústica depende mucho (dando por supuesto que tratamos de maderas macizas) la manera en que estas fueron cortadas, y por tanto, la disposición en que tiene sus vetas. Por lo general, se eligen tapas con las vetas homogéneas a lo largo de la tapa y el espaciado de las mismas dependerá del luthier, unos prefieren el espaciado entre vetas más anchos y otros más estrechos.

Tapa armónica de una guitarra. Foto del Taller de guitarra Antonio Morales
Tapa armónica de una guitarra. Foto del Taller de guitarras Antonio Morales

El resto de la caja armónica, es decir, el fondo y los aros, proporcionan la profundidad y duración al sonido mediante el sonido que se trasmite (con cierto retraso) desde el interior de la caja a través de la boca, en contraposición al sonido directo, generado por la tapa armónica (que es el primero que percibimos).

El puente es el encargado de trasmitir las vibraciones de la cuerda a la tapa y, por lo tanto, de hacer de “altavoz” y amplificarlas.

En el interior de la caja de resonancia (el cual podemos contemplar a través del agujero de la boca) observamos en primer lugar y como más llamativo, la etiqueta, la firma y el nombre identificativo del instrumento (en caso de que sean guitarras construidas artesanalmente). Nos podremos valer de un espejo para buscar otras anotaciones que pueda haber detrás de la boca o en el braguero (que es la pieza que une los aros en la parte inferior de la guitarra) dónde los constructores artesanos dejan inscripciones en sus guitarras para poder demostrar su autenticidad más allá de la etiqueta del instrumento.

Al mirar por la boca, también observamos la unión de la caja de resonancia con el mástil, mediante la parte inferior del mismo (conocida como zoque), así como mediante las barras armónicas del fondo y su refuerzo (que es una tira a modo de refuerzo que se coloca a lo largo de la junta central del fondo, para reforzarlo).

Interior de una guitarra. Foto de extraída de la web del Luthier Antonio Morales

Al introducir la mano, ya fuera del alcance de la vista, podremos encontrar las barras armónicas de la tapa y podremos notar, encoladas debajo del puente, las barras del abanico (que como ya explicamos antes, refuerzan la tapa desde su interior).

El interior de la guitarra es dónde los constructores artesanos dejan inscripciones en sus guitarras para poder demostrar su autenticidad más allá de la etiqueta del instrumento.

Los aros o laterales están unidos al fondo por medio de unas tiras de madera que lo recorren a lo largo de todo el aro y que se llaman refuerzos de aro. Dependiendo de la manera en que se construyó el instrumento, los aros se unen a la tapa mediante unas piezas pequeñas de forma triangular pegadas unas seguidas de otras, denominadas peones, o mediante otros refuerzos de aros.

Para acabar con la caja de resonancia, solo queda decir que además de los elementos de que consta, y de los materiales que se pueden consultar en este link madera, el sonido de la guitarra también dependerá en gran medida, de las proporciones de la caja de resonancia, de su profundidad, así como del diámetro de su boca ya que todos estos elementos determinarán cual será la frecuencia de resonancia de la caja de resonancia, y de la tapa, a la hora de que la caja actúe como un resonador de Helmholtz.

El mástil que es la pieza de madera (normalmente caoba o cedro) que sobresale de la parte superior de la caja armónica y es otra pieza muy importante del instrumento.

El mástil suele llevar un refuerzo de ébano en su parte posterior (para evitar su curvatura) que es una causa común de descalibrado de la guitarra. Los motivos de la curvatura y maneras de prevenirlo se puede consultar siguiendo este enlace luthería.

El sonido de la guitarra también dependerá en gran medida, de las proporciones de la caja de resonancia, de su profundidad, así como del diámetro de su boca.

El mástil lleva en su parte superior una pieza (de ébano normalmente) que se denomina diapasón y que es el lugar donde se sitúan los trastes y donde pisaran las cuerdas para tocar las diferentes notas. Según que traste toquemos, acortamos o alargamos la cuerda produciendo así sonidos más agudos o más graves.

En el extremo superior del mástil se sitúa la pala donde encontramos el clavijero, que es el mecanismo mediante el cual se tensan o aflojan las cuerdas. Es importante que las cuerdas vuelen libremente desde la cejuela de la pala hasta los orificios de las clavijas y que a su vez, las clavijas del clavijero roten lo más fluido posible, para facilitar la afinación exacta de las cuerdas.

Mástil de guitarra. Foto del archivo de fotos del constructor de guitarras George Bowden
Mástil de guitarra. Foto de archivo (1970). Autor constructor de guitarras George Bowden

Por último, ya solo tratar el puente y las cuerdas, dos elementos no importantes si no fundamentales para que la guitarra suene. El puente de la guitarra es el encargado de delimitar la longitud de cada cuerda mediante su cejuela (o hueso) del puente, y también es el encargado de transmitir la vibración de la cuerda y poner la tapa armónica en movimiento. Las cuerdas se pueden encontrar de diferentes marcas, grosores y tipos de material. Las cuerdas primeras pueden ser de nylon o de carbono y las cuerdas mas grabes son entorchadas. Cualquier cuerda de cierto grosor debe componerse de un núcleo y uno o varios entorchados. Además, estas cuerdas se pueden encontrar de diferentes tensiones. Las cuerdas para guitarras acústicas y guitarras eléctricas son de acero y tienen un timbre más brillante, a la vez que son más duraderas.